Minecraft al fin tiene un rival a la altura: Hytale puede disputarle el trono al gran éxito de Mojang
Tras cancelar su desarrollo, Hytale renace como uno de los grandes rivales de Minecraft.
Cada año llegan muchos videojuegos al mercado, pero solo hay unos pocos que sean capaces de trascender a lo largo de toda la historia. En este sentido, existen tan solo un puñado de nombres en la industria que puedan igualarse a Minecraft, uno de los títulos más revolucionarios de todos los tiempos y que fue capaz de cambiar para siempre el paradigma del videojuego, sirviendo de plataformas para millones de personas que querían dar rienda suelta a su creatividad, además de ser un ejemplo para cientos de propuestas que llegaron después de su lanzamiento oficial.
Hasta el momento, nadie ha conseguido hacerle sombra a la todopoderosa franquicia creada por Mojang. Aunque muchos títulos intentan ofrecer una dinámica similar a la de Minecraft, el título propiedad de Microsoft sigue situándose como uno de los más jugados en todas las plataformas, demostrando que el trono de la construcción de mundos tiene nombre propio desde hace más de una década. Sin embargo, 2026 puede ser el año en el que el panorama cambie de una vez por todas, ya que el lanzamiento anticipado de un título ha generado todo un maremoto de impresiones que amenazan con el reinado de Minecraft.
Se trata de Hytale, un título que nació en el año 2015 hasta ser adquirido por Riot Games, responsables de League of Legends. No obstante, el proyecto fue abandonado por la compañía y sufrió una dolorosa cancelación para muchos jugadores, hasta que sus desarrolladores iniciales volvieron a tomar las riendas del proyecto y avanzar hasta el final. Ahora, el título llega en un acceso anticipado que cuenta con argumentos suficientes para haber reunido a millones de jugadores en todo el mundo, demostrando virtudes que compiten directamente, e incluso superan en muchos casos, a las de Minecraft.
La principal diferencia que salta a la vista al entrar en el mundo de Hytale es su profundidad visual y estructural. Mientras que Minecraft se mantiene fiel a su minimalismo de bloques, Hytale utiliza un motor propio que permite una mayor densidad de detalles sin perder la esencia cúbica. Los biomas están diseñados con una complejidad geológica que invita a la exploración minuciosa: desde frondosas selvas con vegetación reactiva hasta páramos helados con una iluminación dinámica que quita el aliento. Esta riqueza visual elimina la sensación de "vacío" que a veces aqueja a los mundos generados por procedimientos, logrando que cada rincón del mapa se sienta como un escenario más completo.
Donde Hytale realmente da un golpe sobre la mesa es en su vertiente de juego de rol. A diferencia de la experiencia puramente sandbox de Minecraft, donde el jugador suele tener que inventarse sus propios objetivos, Hytale ofrece una capa narrativa integrada y mucho más estructurada. El mundo está plagado de facciones con las que interactuar, asentamientos con NPCs que ofrecen misiones con trasfondo y mazmorras diseñadas a mano con jefes finales que requieren estrategia y coordinación. Esta progresión más guiada, pero igualmente libre, permite que el usuario sienta que su impacto en el mundo tiene una finalidad clara.
El aspecto que puede decantar la balanza definitivamente para los creadores de contenido es la inclusión de herramientas creativas integradas. Mientras que en la obra de Mojang la personalización profunda suele depender de parches, plugins o software externo, Hytale ha sido diseñado desde cero como una plataforma de creación total. Incluye editores de modelos, herramientas de cinematografía y hasta una interfaz de programación en vivo que permite modificar aspectos del juego en tiempo real sin necesidad de reiniciarlo. Esta "mayor complejidad" no busca abrumar al usuario, sino darle un control absoluto para que el juego sea, en realidad, un motor infinito de posibilidades donde la comunidad pueda dar forma a sus propios universos con una facilidad nunca vista.
En Hytale, el combate es una de sus grandes bazas jugables. A diferencia de la sencillez mecánica que siempre ha caracterizado a Minecraft, aquí hay un sistema de acción mucho más táctico y pulido que bebe directamente de los ARPG modernos. Existe una gran variedad de armas, desde espadas pesadas hasta báculos mágicos, cada una con su propio set de movimientos, bloqueos y ataques especiales. Esto obliga al jugador a aprender patrones de ataque, ya que los enemigos cuentan con una IA avanzada que les permite flanquear, cubrirse o incluso retroceder para pedir refuerzos.
Por otro lado, la gestión une toda la experiencia y le da sentido a la progresión. El juego propone un sistema de supervivencia y administración de recursos mucho más orgánico y gratificante. Cultivar la tierra, criar diferentes especies de ganado o gestionar inventarios de materiales raros para la forja de equipo de alto nivel se siente lógico y necesario. Además, la posibilidad de influir en la economía de los asentamientos y gestionar tu propio campamento base añade una capa de profundidad estratégica que aportar un tinte más profundo a los simuladores de vida.
Hytale ha demostrado en este inicio de 2026 que la larga espera y los baches en su desarrollo han merecido la pena. Tras años de incertidumbre, este acceso anticipado confirma que no estamos ante una simple copia con mejores gráficos, sino ante la evolución natural de un género que pedía a gritos aire fresco y mecánicas más profundas. Queda mucho camino por recorrer para ver si el trono cambia de manos definitivamente, pero lo que es incuestionable es que, por primera vez en más de una década, los jugadores tienen una alternativa real, sólida y ambiciosa capaz de mirar de tú a tú al Rey de los Bloques.